domingo, 10 de abril de 2016

La Alianza de Dios con los hombres, la persona de Jesús y el Reino


  •      Para comprender la palabra de Jesús, no solo se trata de comprender sus palabras y obras, sino de su personalidad. 

  • En Jesús y la Ley nos indican que el pueblo judío era el pueblo de la ley y por la misma razón, su religión también era la religión de la ley, y así, dicha ley se consideraba como mediación esencial en la relación del hombre con Dios, y violar la ley era la cosa más grave que un judío podía hacer.

  •    Para Jesús, el bien del hombre esta antes de que toda ley positiva, de tal manera que ese bien del hombre tiene que ser la medida de nuestra libertad, si así lo fue para Jesús, también lo debe ser para nosotros los que creemos en él. 

  •     En marginados propiamente tales, los marginados eran considerados personas impuras, y el comportamiento de Jesus fue establecida con la siguiente respuesta: “Los ciegos ven y los rengos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la buena noticia”. Con esta respuesta, estaba claro  que para él no existe marginación alguna, ni tolera en modo alguno la marginación. Por eso él actuó en consecuencia con este planteamiento.

  •      Jesus nos enseña que debemos ser solidarios, y más con aquellos que son pobres y con discapacidad, y recomienda que cuando se dé un banquete se les invite precisamente a éstas personas.


Recomendaciones:
 Debemos deshacernos de lo que no necesitamos, y asi brindarlo o facilitarlo a los que si.


 No debemos juzgar a los demás, al fin y al cabo, todos somos iguales.


 No debemos hacerle daño a otras personas. Jesús no se defiende en el momento de su prendimiento y exige a sus defensores deponer cualquier actitud violenta. 



 Debemos compartir,  siempre recordar que debido a las circunstancias que enfrentamos hoy día en nuestra sociedad,  hay muchas personas que no tienen lo que nos sobra.


  El cristianismo, como la mayoría de religiones e ideologías, trata de perpetuarse en la sociedad. Para ello los descendientes de las familias creyentes son educados en la fe en el seno de la comunidad. 

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